La combinación entre deportivo e híbrido se puede encontrar debajo del capó del CR-Z.
Aventura híbrida
El CR-Z cuenta con un motor i-VTEC® de 4 cilindros, 1.5 litros y 16 válvulas con motor de asistencia integrada IMA®. Esta combinación ofrece un potente rendimiento poco común en el mundo de los híbridos, junto con una sorprendente economía de combustible[1].
Potencia de IMA
Las baterías, ubicadas en la parte inferior de la estructura de la carrocería del CR-Z para lograr un óptimo centro de gravedad, suministran electricidad al sistema de motor de asistencia integrada. Esto otorga al CR-Z un abundante torque a bajas revoluciones por minuto para conseguir una rápida aceleración de arranque. Este es un atributo exclusivo para los motores eléctricos y algo que el CR-Z no podría aprovechar sólo con un motor convencional.
6 velocidades o CVT
Las credenciales deportivas del CR-Z incluyen una transmisión manual de 6 velocidades, el primer vehículo híbrido de producción que cuenta con esta característica. La transmisión permite a los fanáticos de los autos manejar el CR-Z aprovechando al máximo sus capacidades. Sin embargo, aquellos que prefieren la transmisión automática de la CVT se deleitarán con los controles de cambios inspirados en los automóviles de carreras, que también brindan una experiencia emocionante al manejar.
Suspensión sofisticada
El centro de gravedad bajo, la amplia banda de rodadura y una altura general baja contribuyen a la excelente maniobrabilidad del CR-Z. Estas virtudes, junto con un frente independiente especialmente afinado y una suspensión trasera con barra de torsión, ofrecen una emocionante combinación de agilidad, estabilidad y un andar excelente.